También en otoño...
Me gustan los cañones recónditos, y por las entrañas de éste hacía tiempo que tenía ganas de deslizarme.
El Chimiachas es un cañón exigente. Te hace sentir un poco pequeña, como un padre severo de aliento helado.
Pero generoso, sorprendente, misterioso. Cuando lo acabas y te alejas, ya lo echas de menos.
Gracias, Pau, por "meternos en la boca del lobo" ;-) -a pesar de los cazadores, que creen que el monte es suyo al igual que las vidas de los que lo habitan-.
Comienza "lo serio"...
2 comentarios:
muy emosionante pero a la vez muy peligroso, seguid adelante me gusta la naturaleza
Es arriesgado pero, si se hace con las precauciones que se debe, no tiene porqué ser peligroso. Por eso, mejor hacer estas actividades con un guia especializado. Gracias por tus ánimos!
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