Subimos a las Crestas como plan B, por el riesgo de aludes en los corredores que rodean Llanos del Hospital...pero menudo plan B. Una de las experiencias en montaña más satisfactorias que he tenido hasta el momento. Tiempo perfecto, nieve perfecta, compañía inmejorable. Y en la cumbre, la felicidad del reto conseguido, y la contemplación de un mundo, ajeno a las prisas, al tiempo, al ser humano, en el que quisiera estar el mayor tiempo posible del resto de mi vida.
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