13.1.09

Benás


La nieve se vino conmigo
Yo quería proteger mi tranquilo valle
Y la nieve se vino conmigo
La maldita zozobra
bajando de las montañas
y abofeteándome -dulcemente-
para recordarme
que ya no mando
en casi nada de lo que me pasa

Chimiachas

También en otoño...

Me gustan los cañones recónditos, y por las entrañas de éste hacía tiempo que tenía ganas de deslizarme.
El Chimiachas es un cañón exigente. Te hace sentir un poco pequeña, como un padre severo de aliento helado.
Pero generoso, sorprendente, misterioso. Cuando lo acabas y te alejas, ya lo echas de menos.
Gracias, Pau, por "meternos en la boca del lobo" ;-) -a pesar de los cazadores, que creen que el monte es suyo al igual que las vidas de los que lo habitan-.

Comienza "lo serio"...