Me gusta La Ball demasiado. Demasiado porque se clava como el piolet que puede salvarme la vida.
Analizo, contextualizo, relativizo...
Como la última vez, vuelvo lloviendo, enmarañada en duda, deseo, deber, corazón. Echándolo de menos muchísimo y sintiéndome estúpida y triste por ello.