Hace ya cuatro años que bajamos por primera vez el barranco Basender, y repetimos ahora, pero sin guia, con cierto miedo por si se presentaba alguna dificultad no prevista, pero con el convencimiento de tener conocimientos y experiencia suficientes para disfrutarlo otra vez.
Lo recordaba bonito, y desdeluego que lo es, una extraña mezcla de grutas lavadas por el agua y pasillos que se antojan tropicales... Y luego el silencio. Maravilloso.