24.5.11

La Galana

De vuelta a Gredos. Ni el frío del refugio, ni el sueño mil veces interrumpido, ni el peso de la mochila quitan ilusión al nuevo ascenso. Todo compensa. Somos l@s más madrugadores, y ascendemos en soledad por palas y corredores blanquísimos flanqueados por colosos que nos muestran con orgullo sus aristas. (Y me tientan).



Tras un último tramo de trabajoso piolet, asoma la cumbre (2.564 m) , esta vez pelada y aparentemente accesible. Pero para acceder a dama tan galana, era necesario proteger un paso con patio hacia ambos lados . Yo, personalmente, encantada con la escalada final, que nos conduciría, entre bloques, a ventearnos satisfech@s sobre la última piedra que la corona. Enfrente, el Almanzor la mira y se enamora, esperando una nueva pangea.
Cuando vuelvo a Madrid después de actividades y lugares como éstos, siempre tengo la impresión de volver a una gran mentira

Almanzor, cara Norte

Al-Mansur, el vencedor.
Nos retaba aliado con la luna llena, mostrando su perfección blanca. Pero elegimos unirnos pacíficamente a él, y deslizarnos apenas sin ruido por sus laderas (sus caderas), hasta escalar su esbelto cuello y confundirnos con su perfil. Le damos la espalda y ya se le echa de menos, el sol se queda con él y abajo, a pesar del esfuerzo, todo pareció poco. Volveré.